10 años en Madrid…
Hace 10 años, más o menos por estas fechas (justo después de año nuevo de 2002), hice un montón de paquetes y los despaché por tierra desde Montreuil, París, Francia.. Naturalmente tomé un avión, pero el resto de la mudanza vino en furgoneta… Fue un milagro. Eran 34 paquetes, más algún que otro mueble, y los instrumentos, por supuesto…
La única vez que había estado en Madrid había sido en 1994, unos tres días… mágicos tres días. Volvía de conocer a mi parentela de Pontevedra, luego de un viaje nocturno en autobús. Qué viaje! Acostumbrada a transitar por las llanuras pampeanas, el coche parecía una licuadora… Aquella parada noctura en un sitio ignoto en medio de la nada, en dónde los parroquianos jugaban con las máquinas tragaperras… Sí, estaba viendo una película de Almodóvar.
En aquella oportunidad llegué como a las seis de la mañana y me dirigí a la calle Fernando VI (sí, justo: frente a la SGAE); iba a un hostal que me había recomendado un amigo. Cuando llamé, bajó un señor bastante mayor en camiseta (evidentemente lo habría despertado), como un abuelete, que me condujo a través de un minúsculo ascensor, hasta una puerta con una figura de Jesús (más Almodóvar…), y me recibió su mujer que me enseñó la habitación. Así nomás, sin reservas.
La segunda vez, fue casi por capricho… Después de haber estado seis años en París, de conocer la famosa “Kultur” (París merece capítulo aparte), de haber pisado las calles que pisó Cortázar, de haberme vuelto loca pronunciando la “o” que suena a “e” de “baguette“, de descubrir que todo lo que está bien organizado, burocratizado, perfeccionado, normalizado, subvencionado, puede ser aburrido… crucé los Pirineos con un pan bajo el brazo.
Sí, el pan era una niña. QUE GANAS DE PARLER L’ESPAGNOL !!!
La primera impresión fue que a los Madrileños no les entendía ná. Sin embargo, sí pillaba al vuelo las conversaciones de los galos en el metro… pero aquí todavía me mareaba el acento y las palabras.. Segunda impresión; qué pena que todo el mundo me confundía con una escapada del famoso CORRALITO (con todo respeto por aquellos que la han pasado muy mal en esas fechas)… pero yo el corralito, lo ví venir ya en los 90′s … remember? “Pizza y Champán?”, “La Feyari es mía”?. Pero no, no por favor. Vengo de Francia. No, no soy francesa, o bueno, casi, como Gardel, no se sabe, soy la morocha, París, el tango, el mate, Buenos Aires, veinte años no es nada .. sí, sí fui a las milongas al borde del Sena; de dónde vengo a donde voy? Qué hago aquí?
Venir a Madrid fue un poco como volver a Buenos Aires en los años 50′s. Más que nada por la arquitectura de los primeros barrios que transitaba… esa fue una de mis primeras impresiones.
Cómo iba a volver con el desparramo que se armó despueś del corralito? Madrid, España… fue como una balsa cuando se hunde el barco… algo a medio camino. Un lugar donde encontrar una cultura parecida a la mía pero con ciertas diferencias… Y aquí estamos. Era un sitio de paso y pasaron 10 tacos.
Serán las cañitas y las tapas al sol?
